¿Van a prohibir las calderas de gas en la Unión Europea?
Prohibición calderas de gas

Es falso, la Unión Europea no va a prohibir las calderas de gas. Lo que se busca es fomentar el uso de tecnologías más sostenibles y ayudar a la descarbonización, pero sin imponer una prohibición a las calderas de gas.

La prohibición de calderas de gas en la Unión Europea

¿La prohibición de calderas de gas en la Unión Europea? La respuesta es directa: no. La nueva normativa europea no prohíbe el uso de calderas de gas. Busca fomentar el uso de energías renovables.

La directiva, publicada el pasado 20 de septiembre en el Diario Oficial de la Unión Europea, establece un plazo de dos años para que cada país adapte las medidas a su contexto nacional. En el caso de España, será necesario definir qué se considera un combustible fósil y qué características deben cumplir los combustibles para clasificarse como renovables.

No es cierto que se vayan a prohibir las calderas de gas. Según la normativa, los países de la Unión Europea no podrán dar ayudas públicas a tecnologías que usen combustibles fósiles. Esto significa que programas como los «Plan Renove» para calderas de gas ya no recibirán apoyo económico.

¿Cuál es la nueva normativa de calderas de gas?

Directiva de Eficiencia Energética de Edificios (EPBD)

La Directiva EPBD (Energy Performance of Buildings Directive) es la norma europea que regula la eficiencia energética en los edificios. En 2024 se aprobó una nueva versión que refuerza los objetivos de descarbonización y eficiencia energética. Esta directiva obliga a los países miembros, incluida España, a eliminar progresivamente el uso de combustibles fósiles para calefacción, incluyendo el gas y el gasoil.

En España, la directiva se adapta al marco legal nacional a través del Código Técnico de la Edificación (DB-HE), el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y la Ley de Economía Sostenible. El Gobierno tiene hasta mediados de 2026 para completar su transposición.

Fechas clave de aplicación

AñoMedida prevista
2025Se eliminan las subvenciones a calderas que funcionen únicamente con combustibles fósiles.
2026–2028Los edificios públicos deberán alcanzar la neutralidad climática y eliminar sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles.
2030Las nuevas construcciones deberán ser climáticamente neutras, sin sistemas de calefacción basados en gas o gasoil.
2035–2040Eliminación total de combustibles fósiles en edificios existentes, con excepción de ciertos edificios protegidos o con condiciones especiales.

Lo que prohíbe (y lo que no) la normativa

Es importante destacar que no se prohíben directamente las calderas de gasoil o gas, sino el uso de combustibles fósiles como fuente principal de energía. Esto significa que las calderas que utilicen gases renovables, como biometano, hidrógeno verde o biopropano, podrían seguir utilizándose legalmente más allá de 2040, siempre que cumplan los requisitos técnicos establecidos.

Transposición en España

España tiene hasta 2026 para incorporar esta normativa europea a su legislación. Se espera que los cambios afecten tanto a la normativa de instalaciones térmicas como a los programas de ayudas públicas, priorizando tecnologías eficientes como las bombas de calor, sistemas híbridos y el uso de gases renovables.

Eliminación y prohibición de calderas de gasoil

Calendario progresivo en la Unión Europea

  • Desde 2025: queda prohibida la instalación de nuevas calderas de gasoil en edificios, tanto en viviendas como en edificios no residenciales. Esta medida forma parte del plan europeo para reducir las emisiones y eliminar el uso de combustibles fósiles en la calefacción.
  • Entre 2035 y 2040: se prevé la eliminación total del uso de calderas que funcionen con combustibles fósiles (gas, gasoil, carbón) en todos los edificios. La normativa establece 2040 como el plazo máximo para completar la transición.

Situación en España

  • A partir de enero de 2026, quedará prohibida la instalación de calderas de gasoil en nuevas edificaciones, tanto residenciales como no residenciales.
  • Esta prohibición también se aplicará en edificios públicos y viviendas sometidas a rehabilitación, que deberán adoptar sistemas energéticos más sostenibles.

¿Qué significa esto para los usuarios?

  1. Fin de las subvenciones: desde 2025 ya no se concederán ayudas públicas para instalar calderas que funcionen exclusivamente con gasoil.
  2. Nuevas construcciones sin calderas de gasoil: a partir de 2026, cualquier edificio nuevo deberá optar por tecnologías más eficientes y limpias.
  3. Uso limitado del parque existente: las calderas ya instaladas podrán seguir funcionando hasta el final de su vida útil, pero deberán ser sustituidas antes de 2040 y no contarán con apoyo económico por parte de las administraciones.

Excepciones previstas

Se contemplan excepciones para edificios en los que técnicamente no sea viable la sustitución, como construcciones rurales, agrícolas, religiosas o patrimoniales.

Prohibición de calderas de gas

¿Se prohíben las calderas de gas?

No se prohíbe directamente la tecnología de calderas de gas, sino el uso de combustibles fósiles como el gas natural. Esto significa que las calderas podrán seguir utilizándose siempre que empleen gases renovables como biometano o hidrógeno verde. La normativa europea se centra en eliminar los combustibles contaminantes, no en prohibir el uso de calderas como tal.

Fin de subvenciones en 2025

A partir del 1 de enero de 2025, la Unión Europea establece que no se podrán otorgar subvenciones públicas para la instalación de sistemas de calefacción que funcionen exclusivamente con combustibles fósiles. Esta medida busca acelerar la transición hacia tecnologías más sostenibles, como bombas de calor, solar térmica o sistemas híbridos.

Prohibición en edificios nuevos y públicos: 2028–2030

  • 2028: Todos los edificios públicos deberán ser climáticamente neutros, lo que implica eliminar los sistemas de calefacción basados en gas o gasoil.
  • 2030: Las nuevas construcciones, tanto residenciales como no residenciales, no podrán incluir sistemas de calefacción que usen combustibles fósiles.

Eliminación total del uso en 2040 y neutralidad climática en 2050

El objetivo marcado por la Unión Europea es que, para el año 2040, se haya eliminado completamente el uso de calderas de gas que funcionen con combustibles fósiles en todos los edificios. Además, se prevé alcanzar la neutralidad climática en el sector de la edificación en el año 2050, lo que implica eliminar cualquier fuente de emisiones derivadas de la calefacción.

Futuro de las calderas de gas y gasoil

¿Cuántas calderas hay en España?

En la actualidad, se estima que alrededor de 8 millones de viviendas en España utilizan calderas conectadas a la red de gas natural. Esto convierte al gas en la fuente de calefacción predominante en los hogares, con aproximadamente un 40 % de cuota, seguido de la electricidad con un 34 % y los combustibles derivados del petróleo, como el gasoil. Esta alta penetración demuestra la importancia de este sistema en el parque residencial español.

¿Cuál es el futuro de estas calderas?

El futuro de las calderas de gas y gasoil está marcado por la transición hacia tecnologías más limpias y sostenibles. Las bombas de calor, en particular los sistemas de aerotermia, se están consolidando como una de las alternativas más eficientes. Estas soluciones pueden ofrecer un rendimiento energético muy superior al de las calderas tradicionales y permiten reducir significativamente la factura energética. También destacan otras opciones como la energía solar térmica, los sistemas híbridos que combinan gas con fuentes renovables y el uso de gases verdes, como el biometano o el hidrógeno renovable.

Gas renovable: una solución viable desde hoy

Una de las grandes ventajas que tiene España es que, según las estimaciones del sector, más de 8 millones de viviendas ya podrían utilizar gas renovable sin necesidad de realizar modificaciones en sus instalaciones actuales. La infraestructura existente de transporte y distribución de gas, que supera los 80.000 kilómetros, está preparada para admitir mezclas con biometano y, en el futuro, hidrógeno. Esta adaptación permitiría a los hogares seguir utilizando sus calderas actuales sin invertir en nuevos equipos, mientras se avanza hacia una calefacción más sostenible. Además, este modelo evitaría un elevado coste económico tanto para familias como para empresas y administraciones públicas.

Vida útil y sustitución gradual de calderas actuales

La mayoría de calderas instaladas en España tienen una antigüedad considerable: se calcula que más del 60 % superan los 15 años de uso. Esto significa que muchas de ellas se encuentran cerca del final de su vida útil. En lugar de imponer una retirada inmediata, las autoridades están apostando por una sustitución progresiva. La normativa europea marca como fecha límite el año 2040 para eliminar completamente las calderas que funcionen con combustibles fósiles. Durante este periodo de transición, se espera que los usuarios vayan adoptando soluciones más eficientes en función de las condiciones técnicas y económicas de cada vivienda.

¿En qué casos no se pueden cambiar los sistemas?

No todas las viviendas tienen la posibilidad de instalar bombas de calor o sistemas 100 % renovables. En edificios antiguos, viviendas multifamiliares con instalaciones centralizadas o zonas rurales sin red eléctrica adecuada, la sustitución por otros sistemas puede ser técnicamente inviable o demasiado costosa. En estos casos, mantener una caldera compatible con gas renovable puede ser la solución más realista y sostenible, al menos durante los próximos años.

Aerotermia y otras alternativas sostenibles

La Directiva también reconoce la importancia de las bombas de calor, como las tecnologías de aerotermia, para descarbonizar la calefacción y refrigeración. Estas soluciones cuentan como fuentes de energía renovable, siempre que la electricidad utilizada provenga de fuentes limpias.

En resumen

  • Las calderas de gas no están prohibidas, pero ya no recibirán ayudas públicas para su instalación.
  • La normativa promueve sistemas sin emisiones y combustibles renovables. Aunque las bombas de calor son una opción importante, no son la única solución.
  • El objetivo es avanzar hacia la descarbonización, pero el cambio será lento.